Aguas Abiertas

Aguas abiertas: nadar sin paredes ni carriles

Imaginá una pileta sin bordes, sin andariveles y sin líneas en el fondo. En su lugar, un río, un lago o el mar, con corrientes, olas y boyas que marcan el camino. Así es la natación en aguas abiertas, la disciplina que lleva la natación a su estado más natural y aventurero.

Un poco de historia

Mucho antes de que existieran las piletas, la gente ya nadaba en ríos, lagos y mares. Uno de los grandes hitos de esta disciplina ocurrió en 1875, cuando el inglés Matthew Webb se convirtió en la primera persona en cruzar a nado el Canal de la Mancha, entre Inglaterra y Francia.

Desde entonces, las travesías y maratones acuáticas no dejaron de crecer, y en Pekín 2008 la maratón de 10 kilómetros se sumó a los Juegos Olímpicos.

En nuestra región la tradición es enorme: la maratón Santa Fe–Coronda, que se nada en el río desde 1961, es una de las competencias de aguas abiertas más largas y prestigiosas del mundo, y cada año convoca a nadadores de todo el planeta.

¿Cómo es una competencia?

  • Las distancias más habituales son de 5, 10 y 25 kilómetros, aunque hay travesías más cortas para quienes se inician y maratones mucho más largas para los más experimentados.
  • El recorrido se marca con boyas, que los nadadores deben rodear siguiendo el circuito indicado.
  • Todos largan juntos, desde la orilla, un muelle o una plataforma, y avanzan en un pelotón que se va estirando con el correr de los kilómetros.
  • Existen también postas por equipos, donde cada integrante nada un tramo.
  • La llegada suele definirse tocando un panel ubicado al final del recorrido, y muchas veces se gana por apenas centímetros, después de horas de nado.

Mucho más que resistencia

En aguas abiertas no alcanza con nadar rápido. Hay que saber:

  • Orientarse: levantar la vista cada tanto para ubicar las boyas y no perder el rumbo, algo que en la natación de pileta no hace falta.
  • Leer el agua: aprovechar las corrientes, adaptarse a las olas y al viento.
  • Ir a rueda: nadar detrás de otro competidor para gastar menos energía, como hacen los ciclistas.
  • Elegir el momento: guardar fuerzas y decidir cuándo atacar en el tramo final.
  • Hidratarse en movimiento: en las pruebas largas, los entrenadores alcanzan bebidas desde pontones con unas varas largas, y el nadador las toma sin detenerse.

Algunos secretos

  • Gorras de colores llamativos, para que los nadadores sean fáciles de ver desde las embarcaciones.
  • Botes y kayaks de seguridad acompañan todo el recorrido.
  • Traje de neoprene: en aguas frías está permitido (o incluso es obligatorio) para proteger al nadador de la baja temperatura.
  • Grasa o vaselina en algunas zonas del cuerpo ayuda a evitar roces en las pruebas largas.

Un deporte de aventura

La natación en aguas abiertas combina la técnica de la pileta con el contacto directo con la naturaleza. Exige resistencia, fortaleza mental y mucha capacidad de adaptación, porque cada río, lago o mar es distinto, y ninguna carrera se parece a otra.

¿Quién puede practicarla?

Cualquier persona que ya nade con confianza en pileta y tenga ganas de ir por más. Se empieza con distancias cortas y en aguas tranquilas, siempre acompañados por entrenadores y con medidas de seguridad. Hay competencias para todas las edades, desde chicos hasta nadadores máster, y muchos descubren en las travesías un desafío personal que los acompaña toda la vida.

¡Animate a salir de la pileta!

Si te gusta nadar y querés vivir una experiencia distinta, las aguas abiertas te están esperando. Acercate a un club, consultá por los entrenamientos y descubrí la libertad de nadar sin paredes.

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